Vota Brasil y llega hora de la verdad para el Mercosur

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Brasilia – A horas de la apertura de las urnas, Brasil entra en un clima de muy fuerte expectativa. Es que del resultado emergerá en gran medida el diseño político e institucional del país para los próximos cuatro años, con posibilidades fuertes de cambio para este país y para toda la región.

Casi 143 millones de brasileños están llamados a votar, en modalidad electrónica. Elegirán presidente y vice, a los gobernadores de los 27 estados, a los 513 miembros de la Cámara de Diputados, un tercio del Senado y a las legislaturas estaduales.

Está en juego el mantenimiento o el final de la era del Partido de los Trabajadores, que ya dura 12 años, y con esto el mantenimiento de los programas sociales que lograron quitar a Brasil del “mapa del hambre” de la ONU.

Ningún candidato plantea dar por tierra con ese milagro, pero las recetas económicas de aquellos predominantes en la oposición (Marina Silva y Aécio Neves) apuntan a una fuerte apertura económica y comercial, que permiten preguntarse en qué medida los indicadores sociales actuales, pleno empleo incluido, podrán sostenerse.

Pero es cierto que en los últimos años Brasil ha crecido cada vez menos y que ha acumulado desequilibrios macroeconómicos (una incipiente inflación, déficit fiscal, caída de exportaciones) que habrá que corregir. Esto le ha quitado a la presidenta Dilma Rousseff el aura de administradora eficiente que esgrimía hace cuatro años. Le queda, como activos la realidad de los avances sociales y el apoyo del político más popular de Brasil: Luiz Inácio Lula da Silva.

Está prácticamente establecido que Dilma ganará este domingo, pero sin la mayoría suficiente para evitar un balotaje el próximo 26. Enfrentará allí a Silva o a Neves: la primera llega con una ínfima ventaja, pero no es seguro que la retenga.

Un tracking de Datafolha conocido anoche daban 44% a la mandataria, 26% a Neves y 24% a Marina. Dilma aparece con un porcentaje mayor que en lecturas previas, porque el margen de indecisos ya es mínimo y porque esta última medición se hizo excluyendo a quienes piensan anular su voto o votar en blanco.

En un escenario de segunda vuelta, la presidenta petista ganaría 53% y 47%, y 55% a 47%, respectivamente.

Aunque para los consultores Dilma es favorita para la segunda vuelta, no puede descartarse en lo absoluto que termine triunfando la oposición. Esto podría suponer una vuelta de campana para lo que ha sido una era de Gobiernos progresistas en Sudamérica inaugurada, justamente, con la victoria de Lula en 2002.

También está en juego el futuro del Mercosur. Dilma se erige como la única garante de la continuidad de un bloque fuerte, mientras que sus rivales planean deshacer la unión aduanera y liberar a los socios a que negocien acuerdos de libre comercio en soledad con terceras partes. Esto limitaría drásticamente las condiciones preferenciales de acceso de las empresas argentinas a este mercado de 202 millones de habitantes y, con eso, las posibilidades de desarrollo industrial de nuestro país.

Es mucho lo que está en juego entonces. Ya es la hora de votar, de contar los sufragios y, pronto de sacar conclusiones. Todas serán importantes para la Argentina.

(Nota publicada en ambito.com).

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