Marco Aurélio Garcia: “El desafío del Mercosur es acelerar el crecimiento”

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Brasilia  – Mientras los principales candidatos de la oposición plantean jibarizar el Mercosur, en el Gobierno de Dilma Rousseff se habla de potenciarlo. Pasar de la fase comercial, tan problemática hoy, a otro nivel: el de la complementación industrial a gran escala. Esto le adelantó a Ámbito Financiero Marco Aurélio Garcia, Asesor Especial de la Presidencia para Asuntos Internacionales y, en los hechos, el responsable de la relación de Brasil con el Mercosur y Sudamérica.

Para que eso sea posible, Dilma debe lograr la reelección, algo probable a juzgar por las últimas encuestas pero que aún no puede darse por hecho. A continuación, los principales tramos de la entrevista realizada en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia.

Periodista: Todos en el Gobierno confían en ganar y algunos hasta se arriesgan a decir que eso sería posible en la primera vuelta del domingo. ¿Usted es de los que piensan eso?

Marco Aurélio Garcia: Yo soy muy prudente porque una de las características de estas elecciones, a diferencia de las anteriores, es un cierto nivel de imprevisibilidad. El escenario electoral el 12 de agosto era uno (ndr: antes de la muerte del candidato Eduardo Campos, reemplazado por Marina Silva), el 13 pasó a ser otro y luego siguió cambiando. Hay una tendencia de crecimiento de la Presidenta y a lo mejor, si la elección fuera una semana después, podríamos tener la posibilidad de ganar en primera vuelta. Lo que yo digo es simplemente que gana.

P.: Pensemos entonces en un segundo mandato de Dilma. Brasil necesita hacer cambios para relanzar su economía y hay muchas presiones para que el Gobierno modifique el vínculo con Argentina y con el Mercosur. Se le reprocha haber tenido demasiada paciencia con las restricciones cambiarias y comerciales de mi país. ¿Será posible mantener esa paciencia?

M.A.G.: No creo que debamos hablar de “paciencia”, porque esa palabra tiene una connotación un poco subjetiva. Nosotros estuvimos atentos a la evolución de la situación económica de la Argentina porque también tenemos nuestros propios problemas. En ese sentido, creo que la estrategia del Gobierno brasileño para enfrentar los factores exógenos ha sido correcta, porque no podemos repetir lo que se está haciendo en las economías europeas, sacrificando el empleo y los ingresos de los trabajadores. A mi juicio, habrá cambios en la conducción macroeconómica de Brasil, pero creo que serán cambios moderados. No vamos a producir grandes vuelcos porque eso sería echar por la ventana doce años de avances sociales muy importantes. Habrá un nuevo equipo económico, algo que ya dijo la presidenta, y es obvio que tendremos que tener una mirada muy atenta sobre una situación internacional que todavía no está clara. En ese sentido, será de gran importancia una discusión muy franca, muy clara, al interior del Mercosur, que tenga en cuenta los problemas de cada país.

P.: ¿Cómo sería ese replanteo?

M.A.G.: Las teorías que aparecen por ahí, sobre una flexibilización del Mercosur… eso no. Porque además de ser equivocadas, son inocuas, porque no creo que hoy tengamos la posibilidad de hacer ningún acuerdo comercial bilateral al margen del Mercosur. A no ser, claro, que hagamos una renuncia muy fuerte a nuestras prerrogativas soberanas, lo que ni Argentina ni Brasil sobre todo, pero tampoco los otros países están en condiciones de hacer. Con respecto a la negociación con la Unión Europea, el bloque ya tiene una propuesta, una oferta.

P.: Parte del empresariado brasileño y la oposición política insisten en que es la Argentina la que entorpece esa negociación.

M.A.G.: No, no, eso es falso, es una mentira. Todo lo contrario. Nosotros hicimos un trabajo de orfebrería en el interior del Mercosur para llegar a una propuesta. ¿Sabe qué nos dijo (la canciller) Angela Merkel aquí mismo en vísperas del debut de la selección alemana en la Copa del Mundo? Nos dijo: “Nosotros no tenemos una propuesta, y es muy complicado que los 28 países nos pongamos de acuerdo”. Ahora, si va a haber ofertas se trata de intercambiarlas al mismo tiempo, porque nosotros no podemos entregar la nuestra para que ellos la analicen y después digan en qué están de acuerdo y en qué no. El sistema debe ser así: yo te doy mi propuesta y recibo la tuya; y ahí empieza la discusión.

P.: Volvamos a la cuestión del replanteo del Mercosur. ¿Sobre qué bases se daría?

M.A.G.: En mi opinión personal, habría que hacer un punteo muy preciso de todas las dificultades que tenemos. Algunas, las bilaterales, ya las expusimos claramente. Pero hay otras, como si vamos a llevar adelante un proceso de sustitución de importaciones regional. Argentina plantea mucho eso, sobre todo en el sector de autopartes. Yo sé que no es fácil, porque estamos ante un sector manejado por empresas que no son ni argentinas ni brasileñas. El grave error lo cometimos hace 40 o 50 años, un error que no cometió Corea, que tiene su propia industria automotor: nos quedamos encantados con importar fábricas enteras.

P.: ¿Puede ser una traba para ese relanzamiento del bloque el período de transición que se abre en Argentina? El año que viene será electoral y sigue pendiente una definición sobre el caso de los fondos buitre. Y, cuando asuma un nuevo Gobierno, probablemente mi país tenga, digamos, un año más para resolver desequilibrios.

M.A.G.: Es que ese escenario se da en toda la región. Nosotros tenemos también una transición. Nuestro reto es salir del crecimiento muy bajo que tenemos, aunque, y esto es una paradoja, en el contexto de un desempleo también bajo. El reto para toda la región es restaurar la idea de un crecimiento acelerado. Ahora bien, en el caso brasileño veo algunas cartas de triunfo. Primero, vamos a tener la maduración de obras de infraestructura esenciales para aumentar nuestra competitividad, que son muchas y muy importantes. Segundo, a partir de 2016 ya tendremos un impacto de la producción del petróleo presal. Desde ese año, Brasil va a ser exportador neto de petróleo y desde 2020 ya estará entre los cinco principales. Todo eso impactará en el desarrollo industrial del país y de la región. Ésta debería ser, por ejemplo, una de las cuestiones a negociar en el Mercosur.

P.: ¿Cómo?

M.A.G.: Hablo de infraestructura y de complementación industrial. Ya tratamos de hacer algo en ese sentido. Hemos desatado un proceso, cuyos detalles no he seguido, de participación argentina en la producción de buques y equipos para el (petróleo) presal. Como la demanda es gigantesca, tenemos ahí un espacio de crecimiento muy fuerte. Para eso es necesario crear un nivel de confianza muy fuerte, eliminando pequeños detalles que entorpecen la relación.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).