Israel estrecha el cerco a Hamás en Cisjordania

 

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La cacería lanzada por el Gobierno de Benjamín Netanyahu para dar con los secuestradores de tres jóvenes israelíes, un hecho que conmociona al Estado judío y que desató temores de una escalada militar, tiene desde ayer nombres y apellidos. “Hemos comunicado que dos de los responsables de esas desapariciones son Marwan Kawasme y Amer Abu Aysha, de 29 y 33 años respectivamente y ligados a la organización terrorista Hamás”, le dijo ayer a Ámbito Financiero el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel para América Latina y Asia, Roni Kaplan.
El funcionario militar, uruguayo de nacimiento y que respondió a este diario por correo electrónico, estimó que “lo importante es la vida de los chicos y que vuelvan pronto a casa”, dijo.
A la pregunta de qué lleva al Gobierno israelí a señalar a Hamás por los secuestros, un dato político y militar de importancia, Kaplan aludió a información de “carácter clasificado”. Agregó, sin embargo, que “la experiencia del secuestro no es nueva. Hamás y otros grupos terroristas palestinos han intentado realizar 64 secuestros de israelíes desde principios de 2013. Esta ‘cultura del secuestro’ es un arma para lograr la excarcelación de palestinos presos por su rol en atentados terroristas”, aseguró.
Los jóvenes secuestrados, dos de 16 años y uno de 19, habitantes de la colonia israelí de Gush Etzión y estudiantes de seminario rabínico, son buscados en el área de Hebrón (Cisjordania), donde desaparecieron el 12 de junio, con un masivo despliegue militar. Éste derivó en 381 arrestos y en hechos de sangre que recorrieron el mundo.
Por caso, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) denunció que esos operativos militares ya provocaron la muerte de al menos cinco palestinos en Cisjordania, entre ellos un hombre de 27 años señalado como discapacitado mental y una anciana que sufrió un ataque cardíaco en medio de un allanamiento.
“En el intento de arrestar a un terrorista, no lo reciben a uno con flores, ni siquiera sólo con piedras. A veces se generan enfrentamientos violentos. Lo que sí, nuestros soldados son conscientes que sólo pueden abrir fuego en defensa propia y están dando todo para estar a la altura de este imperativo categórico”, explicó Kaplan.
Ante la pregunta de si la situación podría desencadenar una intervención militar israelí a gran escala en Cisjordania, el vocero militar contestó que “ésa no es nuestra intención, decididamente. Lo que sí sucede es que la presencia e infiltración de Hamás entre la población civil complica sobremanera cualquier acción del ejército”.
Que Netanyahu haya apuntado a Hamás (acrónimo del Movimiento de Resistencia Islámica, que además significa “furor” en árabe) es relevante porque le permite fundamentar su oposición tajante al nuevo Gobierno palestino de unidad, que puso recientemente fin a siete años de enfrentamiento, con conatos de verdadera guerra civil, entre los islamistas, dueños políticos de Gaza, y los laicos de Al Fatah, que responden al presidente Mahmud Abás, fuerte en Cisjordania.
Además, de corroborarse lo dicho por el Estado judío, se confirmaría el crecimiento militar de Hamás en Cisjordania, fuera de su bastión gazatí.
El acuerdo de unidad palestino es visto por Israel como un escollo insalvable para un reinicio de eventuales negociaciones de paz ya que incluye a un grupo como Hamás que aboga en su carta fundacional por la destrucción del Estado judío. Sin embargo, para los palestinos y buena parte de la comunidad internacional, Israel también conspira contra esa finalidad al incrementar su política de asentamientos en Cisjordania, reduciendo drásticamente el territorio de un futuro Estado palestino.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).